No voy a relatar los varios delitos que mi grupo familiar, conmigo incluido, hemos sufrido desde hace unos 10 o 15 años; basta mencionar las innumerables oportunidades en que mi madre ha sido cartereada, y como ya es experta en esto, nunca sale a comprar con más allá de lo necesario, una verdadera locura si se piensa que esta siendo coartada en su libertad individual.
Sin duda alguna estimo que ya es hora de terminar con las quejas entre 4 paredes, las que por supuesto nunca llegan a las autoridades o como son individuales, son menospreciadas.
San Bernardo ya es el ejemplo como la comunidad se moviliza para que las autoridades, bastante sordas algunas, comiencen a escuchar el clamor ciudadano; esta época es buena ya que los políticos tienen los oídos muy abiertos por las cercanas elecciones.
En la medida que no dejemos la comodidad del sillón de nuestro hogar y nos decidamos a participar en reuniones con cobertura de prensa, que escribamos a los parlamentarios, si es necesario todos los días, etc, etc. , quienes tienen la responsabilidad de la seguridad pública nunca van a hacer nada.
Es una verdad evidente que la opinión pública en Chile esta capturada por grupos, ONGs y partidos políticos progresistas, que son abiertamente reticentes a la acción efectiva del Estado contra la delincuencia. Mientras los ciudadanos no levantemos la voz para reclamar por estos hechos, nada va a ocurrir.
Son muchos los Carabineros que han perdido sus trabajos, por lo que los progresistas llaman hoy “violencia excesiva”, que no es otra cosa que responder con la misma fuerza con que un policía es atacado, y por lo mismo su accionar esta muy limitado.
Los fiscales están absolutamente abarrotados de investigaciones mientras que los defensores públicos pueden realizar sus defensas en forma cómoda, puesto que sólo tienen que dedicarse a desacreditar las pruebas que las fiscalías presentan, después de extensas horas de investigación.
En resumen, después de 20 años de Gobierno de una coalición que ha mostrado una incompetencia, una impotencia y hasta una indulgencia frente a la delincuencia, el narcotráfico y los desordenes públicos. Esta en nuestras manos hacer cambiar esa actitud de las autoridades.


